Yefim Bronfman toca y arrasa en el Klavier-Festival Ruhr. El público se siente fascinado desde el primer instante por la presencia física de este pianista, su virtuosismo, su espontaneidad y su sensibilidad interpretativa. Cuando se sienta ante el teclado, Bronfman no se lo piensa dos veces y arranca de inmediato con la Suite op 14 (1916) de Béla Bartók, una de las menos interpretadas entre las numerosas piezas que el compositor húngaro confió al piano.
La breve obra es moderna por la extrema concentración de sus cuatro secuencias extraídas del folklore magiar. Bronfman, quien participa por octava vez en este Festival de piano del Ruhr, despliega una sobresaliente maestría y mucha claridad en esa compleja erupción de notas. A lo largo de este viaje ingeniosamente concebido, el artista hace aflorar el hedonismo que el compositor…
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