Días atrás, un comunicado de prensa anunció que Kirill Petrenko se había lesionado un pie y que sus médicos le habían recetado reposo. De manera que sólo iba a dirigir uno de los dos programas previstos con la Filarmónica de Berlín en los Festivales de Salzburgo, Lucerna y los Proms londinenses. En su lugar, se recurrió a los servicios de Daniel Harding para sustituirle, siendo así que se cayó del cartel la Sinfonía nº 10 de Shostakovich (sospecho que Petrenko se la reserva para mejor ocasión), y se ha puesto en atriles la Sinfonía “Romántica” de Bruckner.
Harding (Oxford, 1975) es un director de carrera extraña. Empezó muy joven y pegando muy fuerte –Claudio Abbado y Simon Rattle se encargaron de encumbrarle-, y de hecho es un músico al que invitan regularmente las grandes orquestas europeas (sin ir más lejos, su debut con la Filarmónica…
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