Lleno completo: en el teatro Alighieri y los hoteles circundantes,
con un público internacional atraído no solo por la primera edición post-COVID
de este regocijante festival otoñal de tres óperas a cargo de voces e
instrumentistas jóvenes, sino por una experiencia infortunadamente inusual.
Rara vez vemos en teatros de ópera internacionales una trilogía Mozart-Da Ponte
en tres días seguidos. Pena, porque vivir por tres días con los personajes, el
texto y la música de esos dos genios de la dramaturgia operística es una
experiencia que energiza el alma en forma similar a la tetralogía wagneriana.
En este caso, la energización fue realzada por una puesta
en escena concebida por Ivan Alexandre como un teatro dentro del teatro
consistente en un tablado donde una troupe operística intercambia roles para
presentar las obras con un aire de…
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