Además de a las iniciativas de la musicología, la
recuperación del patrimonio musical español le debe mucho a las inquietudes
artísticas de intérpretes, directores, cantantes o formaciones orquestales, las
más de las veces estudiosos altamente especializados en un tipo de repertorio
determinado. Es la música antigua el mejor ejemplo de ello, la cual posee hoy
por hoy grandes valedores y adalides de su exhumación, principalmente jóvenes
buscadores de obras olvidadas que puedan interesar a un público potencial,
erudito o no, por su calidad musical o su importancia histórica.
Tal es el caso de Alberto Miguélez Rouco (1994), un joven coruñés
que se ha formado como excelente contratenor y ya tiene en su haber un par de
grabaciones discográficas de enorme seriedad interpretativa. En ellas cuenta
con el conjunto instrumental que él mismo fundó…
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