Esto de la ópera es curioso. En el siglo XVII,
poco después de que haya sido oficialmente creada en las cortes principescas
italianas, nace la voluntad de una ópera para el ciudadano de a pie, para el
que paga su entrada. Y así surge en Venecia la ópera como espectáculo
comercial. Al poco, cada país se esfuerza en tener su propia forma de ópera ,
y van naciendo, con mayor o menor fortuna y continuidad, las escuelas francesa,
alemana, inglesa, española, rusa, checa... Y cuando ya en el siglo XX el modelo
operístico, después de haber sido el espectáculo por excelencia, parece que va
perdiendo fuelle, comienza a nacer la voluntad de una ópera contemporánea.
En efecto, desde mediados del siglo XX, las casas de ópera hacen regularmente
intentos para renovar más o menos el género. Intentos que no suelen cuajar, y
que se quedan en la primera (y…
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