Espero que alguna vez los aún reticentes terminen por
reconocer que esta es, simplemente, una grandísima, genial ópera. Y que su
fértil autor ha escrito unas cuantas más, algunas injustamente relegadas, pero
con esta nada han podido gustos, modas, tiempo, estilos. He elegido el título
de una frase de la frágil Lucia, en apariencia sin importancia, que da la clave
no sólo del exacerbado romanticismo de texto y música sino de su merecido y
descomunal éxito (¿Tengo que recordar que la protagonista de Madame Bovary, un monumento literario y
no sólo en Francia, presencia una función precisamente de esta obra?).
Hacía ocho años que no se veía aquí el título (en
realidad debió de haberse visto hace dos años en una inauguración de temporada
fallida gracias a la pandemia). Por el camino hubo algún cambio en el reparto,
pero lo esencial se mantuvo.
Comentarios