Vuelvo a decir, como en su momento en el Liceu: “Era hora”.
También en el Teatro Real fue la primera vez de este título tan importante, casi
experimental, de Rossini al que alude ya Stendhal en su famosa Vida de Rossini (cap. X). Y sigue ‘pinta
la galantería agonizante mientras se cambia en amor’. Encuentra páginas al
nivel de sus ídolos Cimarosa y Mozart, etc. Pero la obra, aunque va haciendo
lentamente su camino en el repertorio, no forma parte fundamental de él, ni
siquiera en el catálogo de Rossini donde ahora entran algunas de las óperas
serias que habían casi desaparecido.
La maldición parece venirle de su estreno en Milán donde
fracasó entre acusaciones de autoplagio visto que el título parecía (lo es) la
inversión de L’Italiana in Algeri, pero
la similitud se queda en el título: no hay dos turcos más distintos que Mustafá
y Selim,…
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