Los
personajes de estas Bodas de Figaro, son
una troupe de delicuentes contemporáneos de bajo fondo que llega a una especie
de hotel, un edificio de cemento concreto con paneles movibles que dividen
frecuentemente la escena en dos.
Al inicio vemos un Almaviva liquidando una
víctima y sacando el dinero del cadáver antes que Basilio se lo lleve al
arrastre. En su primer encontronazo con Marcelina (Via resti servita…) Susana sale de un cubículo del aseo de mujeres después
de haberse robado el papel higiénico y se huele su mano sin lavar antes de
dársela a Marcellina que, asqueada, corre a lavarse la suya. Aquí se sintieron
dos risas porque, como el regisseur Martin Kušej, algunos espectadores parecen regocijarse
con bromas de pis y caca.
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