Hubo un cambio en el programa anunciado inicialmente. Iba a interpretarse Labyrinthe du temps, de Aziza Sadikova, pero hubo de reemplazarse y se eligió la Sinfonía número 1 de Mozart. Esto encerró todo el concierto en el binomio Mozart, Schubert, arruinando el diálogo con la obra contemporánea de la compositora afincada en Berlín, diálogo que a priori era uno de los dos grandes atractivos de la cita. El otro era, desde luego, la presencia en el escenario de Hilary Hahn, a quien hubiera sido maravilloso escuchar en el mencionado concierto de Sadikova. Como en Labyrinthe también interviene como solista el acordeón, y el maestro Omer Meir Wellber es acordeonista -entre otras muchas cosas-, tal vez si se hubiera ofrecido el programa original nos hubiéramos ahorrado la propina que unió ambos instrumentos y que fue, como poco, desconcertante…
Comentarios