Dentro de la programación del Festival de Otoño 2002, el Teatro de Madrid ha presentado, hasta el pasado sábado, a la Compañía de Joaquín Grilo en el espectáculo De noche (como quien espera el alba). Hasta allí acudí con la ilusión de presenciar un buen espectáculo de flamenco pero el resultado fue desilusionador, algo que por desgracia se repite con demasiada frecuencia últimamente.Ya temo el momento en el que, sentada en mi butaca antes de comenzar la función, debo ojear el programa de mano y leer las intenciones del autor y la descripción del espectáculo... ¿Por qué los coreógrafos actuales no rememoran sus días de alumnado y vuelven a aprender de los errores ajenos?... ¿Por qué se empeñan en insertar en sus discursos fragmentos inconexos de literatos de prestigio buscando solidez argumental?. Que me corrijan si me equivoco, pero así…
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