Lleno hasta la bandera, estaba ayer miércoles 22
de noviembre el Teatro de los Campos Elíseos. No quiero ni imaginar cómo debe
de ponerse los fines de semana para esta serie de representaciones de La
flauta mágica.
Y es que no sólo es este el título que se
considera «ideal para iniciar a los niños en la ópera» (con lo cual, incluso
terminando la representación a las once de la noche, había bastantes niños en
la sala), con esa famosa aria del segundo acto de la Reina de la Noche que ha
conseguido entrar en la memoria musical colectiva, sino que además se encargaba
de la puesta en escena uno de los realizadores más populares en Francia, Cédric
Klapisch, autor de películas amables y bien pergeñadas que suelen ser éxito de
taquilla, notablemente la famosa (al menos en Francia) L'auberge espagnole.
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