Los rayos
dorados del sol iluminaron el Auditorio Nacional aquella tarde, mientras el
público se dirigía a la entrada de la sala de conciertos más destacada de
Madrid. Hay que subrayar que es todo un gusto ver que los conciertos de música
clásica siguen generando tanto interés en la capital, y la verdad es que no es
sorprendente, porque todos los conciertos que ofrece la Fundación Scherzo son de
grandísimo nivel y los recitales de Grigory Sokolov siempre son de los más
esperados. Mi corazón sonríe al pensar que el público español aprecia y quiere
tanto a este artista.
Siendo yo
pianista, y con el paso de los años, quise escuchar a Sokolov de otra manera,
quizás más analíticamente y con mucha más atención de lo habitual, para
observar y descubrir más aspectos de su pianismo y su arte. Sin llevarme por
sentimientos y emociones…
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