El concierto de clausura de la septuagésimotercera edición
del Festival Internacional de Música y Danza de Granada fue motivo de polémica
debido a la sorprendente decisión pocos días antes de retrasarlo una hora,
comenzando entonces a las 23h, no sólo para evitar coincidir con la final del
campeonato europeo de fútbol, sino además para que la misma pudiese ser
disfrutada en el mismísimo Palacio de Carlos V con la consabida pantalla
gigante y todos sus perejiles.
Así las cosas, este tema era la comidilla en los últimos
conciertos del festival, en los que se palpaba el descontento y hasta el cabreo
de una gran parte de los espectadores que no entendían una medida tan extrema
que nadie había pedido y que por lo tanto iba a reclamar en caso de no tomarla.
Y es que, al margen de otras consideraciones (como el precedente de cara
futuras…
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