La Opera Nacional de París había decidido
empezar su temporada con Falstaff, cuyas representaciones han sido
dedicadas a Hugues R. Gall, que fue director de la casa de 1995 a 2004 y bajo
cuyo mandato fue encargada la producción que nos ocupa, cosa que no creo deba
ser un título de gloria, si me permiten ustedes que vaya anticipando la crítica
...
Falstaff no es una
ópera querida por el gran público. No tiene arias populares, y las estrellas
del canto no incluyen ningún fragmento en sus recitales. Y sin embargo, ¡qué
delicia!, ¡cuánta diversión de cabo a rabo! Uno de los mejores ejemplos de la
conjunción entre música y teatro en toda la historia de la ópera, bien podría
decirse que Falstaff, con sus células melódicas más bien cortas y
empleadas en el momento preciso, con su partitura a base de pinceladas ágiles,
es consciente o…
Comentarios