Avalada por una encomiable trayectoria, presentándose con una sugestiva tarjeta de visita romántica, Yulianna Avdeeva ha colocado muy alto el listón en el primer recital de la temporada de Grandes Intérpretes de la Fundación Scherzo. Avdeeva fue en 2010 la primera mujer después de Argerich que ganó el Concurso internacional de piano Chopin. Empero, y amén de ciertas concomitancias en su repertorio, el parecido entre ambas se queda ahí. Porque, a diferencia de Argerich, visceral hasta la temeridad y la incertidumbre -cuando ganó el concurso Chopin, allá por 1965 en Varsovia, un envidioso la definió como un infierno sobre ruedas- Avdeeva, a la que también caracterizan su inteligencia y pujanza, resulta, empero, un ejemplo de brío encauzado por la certeza de un escrupuloso autodominio.
La primera parte estuvo dedicada a Chopin y como…
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