Según Donizetti, los franceses se iban a
volver locos con su nueva ópera-comique, La hija del regimiento. Y no es
para menos. Un argumento de esos que reúnen todos los ingredientes del éxito
(sobre todo en 1840): pobre huérfana, espíritu patriótico, exaltación de la
felicidad por encima del éxito social, historia de amor inocente... Y
sobre todo una música chispeante en que cada número es todavía más sabroso que
el anterior, con un buen ritmo y una buena alternancia entre ternura, bravura y
rapidez.
En la representación que nos ocupa, la mentada
«hija del regimiento», Marie, fue Julie Fuchs. Fuchs nunca ha sido perfecta, su
voz sin ser fea no destaca por ser bonita. Pero es ante todo cantante-artista
de las que pone toda la carne en el asador y se entrega a su papel y al
público. Una vez más lo ha confirmado. Muy en voz, con coloraturas…
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