El
‘bis’ del título no se debe a falta de imaginación, sino que hace apenas algo
más de un año tuvimos un concierto (con piano) parcialmente igual a éste en lo
que a la celebración del aniversario pucciniano se refiere, y para esas piezas
casi no ha cambiado mi opinión sobre la interpretación de ambas estrellas, como
siempre torrencialmente recibidas y despedidas aun con mayores ovaciones.
Hablemos
entonces primero de lo nuevo, la orquesta y su directora, que debutaba en el
Liceo. Keri-Lynn Wilson es nombre conocido y bien respaldado en los círculos
líricos. Otra cosa es su calidad de intérprete, ya desde la forma de empuñar la
batuta (alguno de los presentes habló de ‘cucharón’: yo no llegaría a tanto
pero…). El preludio sinfónico con que se abrió la velada es, ya lo sabemos, del
joven Puccini y necesita quien lo defienda (digamos un…
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