No es habitual que se
registre un lleno hasta la bandera en un sábado de la temporada de abono de la
Sinfónica de Galicia. Por supuesto, el programa era más que atractivo, pero la
razón del aforo completo estaba en que esta noche, además de la orquesta de la
casa, participaban también numerosos miembros la Orquesta Joven de la OSG. De
ahí que sus compañeros, familiares y amigos no quisieran perderse la función.
Incluso vi algún niño en edad de cursar el parvulario (lo cual me pareció una
crueldad por parte de sus padres). El caso es que daba gusto ver la sala
abarrotada, y más gusto aún certificar un comportamiento ejemplar traducido en
un silencio entusiasta y participativo, y en unas ovaciones atronadoras cuando
tocaba.
Porque tocaba aplaudir, y
mucho, la versión del Concierto en Sol
mayor de Ravel que dieron Fazil Say, la OSG y Roberto…
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