La segunda noche del
festival comenzó con una sensible interpretación de la bellísima Sonata para
piano nº 7 de Edward Grieg por su compatriota Leif
Ove Andsnes. Bien le cupo a esta primera parte del concierto el apodo de
“Perlas de Noruega”. Porque con redondez y destello de perla salió la controlada
y expresiva exposición del Allegro
Moderato. Similarmente brillante (¡y sin exhibicionismos!) fue el Molto Allegro final. Decididamente,
Grieg es un compositor imposible de encasillar, porque el hacerlo disminuiría
su esa grandeza tan suya, simple e intemporal en su poética musicalidad. Unas
veces me pareció escuchar Mozart, otras a Schubert en esta interpretación
modélica.
Ello en
contraposición de lo que siguió, decididamente una perla negra de Geirr Tveitt,
(1908-1981), un noruego que sobre el fin de la Segunda Guerra Mundial exploró
el…
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