Para el estreno de la ópera anterior de Mark-Anthony
Turnage, el Covent Garden se presentó con tetas artificiales colgando en su
adusta herradura decimonónica. Ello para ponerse en tema con Anna Nicole, la heroína de la obra cuyos
senos crecieron a través de la cirugía en proporción al uso de drogas que
terminó con su vida. También Festen, la
ópera del mismo autor que acaba de estrenarse en la misma sala confrontó a los
espectadores con un efectismo algo pueril: en cada butaca encontramos una
invitación (en danés y sin traducción) a la fiesta de los sesenta de Helge
Klingefeldt, el patriarca dueño del hotel donde transcurre el drama llevado a
la pantalla en el film noir nórdico
del mismo nombre dirigido por Thomas Vinterberg.
En medio de la cena, su hijo Christian lo denuncia de
haberlo violado junto a su hermana melliza Linda, cuando…
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