En tierras de habla alemana el combate entre el Rampetheater (“teatro de rampa”) y el Musiktheater (“teatro musical”) ha
venido dominando durante décadas el debate artístico entre las llamadas puestas
de ópera “tradicionales” y las renovadoras. La expresión de Rampentheater se usa peyorativamente
para representaciones con cantantes que se adelantan para mirar al público con
gestos grandilocuentes de cine mudo. En cambio, los partidarios del Musiktheater no sólo insisten en
hacerlos actuar la partitura con la
percepción psicológica del mejor cine, sino que a menudo proponen actualizaciones
cuya intención es asociar la ficción escénica con conflictos familiares al
espectador contemporáneo.
Este debate volvió a plantearse en Viena con las dos Norma presentadas al mismo tiempo en la
Opera del Estado y en el An der Wien. La primera, ya…
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