En 1824 la fama de Napoleón es comparada -nada menos que por parte de un francés- con la de otro personaje, nada menos que un italiano. El francés, Stendhal, escribió en aquel entonces que la gloria de ese italiano -Rossini- no reconocía otras fronteras que las del mundo civilizado. Es notable que el músico, famoso para el gran público por sus óperas bufas, haya concluido su carrera operística con una ópera seria. Al año siguiente de la presentación de aquel Guillaume Tell, en 1830, su compatriota, Gaetano Donizetti -autor de las cómicas L’Elisir d’amore y Don Pasquale-, como si estuviese recogiendo un testimonio, inaugura su verdadera carrera internacional con otra ópera seria, Anna Bolena.
Curioso destino el de estos músicos. Recién desde la célebre Armida del Maggio Musicale Fiorentino del 1952, se empezó a considerar la inclusión de…
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