Las relaciones familiares siempre son sumamente complejas,
máxime entre padres e hijos. Y si está el amor de por medio, el cóctel puede
ser explosivo. Dos hijos de un padre poderoso y despótico, que ha simulado su
propia muerte, se sienten atraídos hacia la prometida del progenitor. Ese es el
hilo argumental del que hay que tirar para subir a escena Mitridate, re di Ponto KV 87 (Teatro Regio Ducal de Milán, 26 de
diciembre de 1770), la ópera seria italiana de ese niño prodigio austriaco, un
Wolfgang Amadeus Mozart ya adolescente de 14 años, que le fue encargada por la
capital lombarda -concretamente por el gobernador, el conde Firmian- como parte
de la fructífera y prolongada estancia en la península italiana junto a su siempre
vigilante padre Leopold.
En su nueva visita al Teatro Real, Claus Guth -reconocido
regista de las óperas del…
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