No puede decirse que haya sido la
primera vez que el público sevillano ha disfrutado de Maria Padilla -lo
hizo alguna década después de su estreno en Milán y, abreviada y con piano,
hace tres años en el Espacio Turina-, aunque pocas parecen si atendemos a la
música de esta monumental ópera de Gaetano Donizetti. Llena de números de gran
intensidad y belleza, merecería un lugar más destacado hoy, por lo que la labor
que ha hecho el Teatro de la Maestranza programando este título vinculado a
Sevilla no es simplemente una recuperación, sino un acto de justicia artística.
Y en este reencuentro entre título y lugar, la obra emergió con una fuerza
renovada no solo gracias a la partitura, que combina el refinamiento con una
tensión dramática típica del Donizetti más alabado, sino a la prestación de un
elenco, orquesta y coro que dieron lo mejor…
Comentarios