Sobre las dos primeras veladas en el Wigmore Hall con los primeros seis Cuartetos de
Shostakovich del Cuarteto de Jerusalén escribí para Mundoclasico.com el
28 de febrero pasado. Y ahora volvió este excelente conjunto para completar la
integral con tres noches inolvidables, una detrás de otra. Es difícil
describirlo todo sin alargarse demasiado en una reseña que por definición debe
resumir lo más significativo de un legado musical inabarcable.
A modo general,
digamos que estos cuatro solistas sobresalieron con una destreza y una
sensibilidad diferente a la de los intérpretes cercanos al compositor, muerto
hace cincuenta años. En esta oportunidad, los dos violines, la viola y el chelo
lo atacaron todo con una brillantez de color capaz de lograr lo más paradojal,
esto es luz en los recovecos más oscuros, o mejor dicho impenetrables, de…
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