El Teatro de la Maestranza ha
sabido con inteligencia aprovechar el paso de la Accademia Nazionale di Santa
Cecilia por el Festival Internacional de Granada para proponer un espectáculo
extra al final de su temporada: una Misa de Réquiem de Giuseppe Verdi no
anunciada inicialmente. Esta se ejecutó por primera vez en el teatro ya en su
temporada inaugural de 1992, precisamente con otro conjunto italiano, en
aquella ocasión La Scala de Milán, y con quien quizás hasta ahora haya
entendido mejor todo lo que encierra la genial partitura escrita para
homenajear a Manzoni, Riccardo Muti.
Tras esta, alguna ocasión más ha
habido de poder disfrutar de la creación de Verdi en Sevilla, y esta
última que se presentó en el Palacio de Carlos V la noche anterior ha vuelto a
suponer un grandísimo disfrute desde cualquier plano.
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