Lo del pasado 23 de julio en la Plaza de la Quintana no fue un concierto: fue La comedia de los errores con orquesta en directo. Fue un Lo que el viento se llevó, con partituras volando en todas direcciones. Tocó la mitad de la orquesta; la otra mitad libraba batalla contra partituras desbocadas y pinzas triviales. Existen las pinzas de atril. Están diseñadas para eso. Se fabrican, se venden, se usan. Las hay negras, sobrias, eficaces. Existen incluso tablets, gobernadas por invisibles pedales. Y, sin embargo, ahí seguimos: aferrados a la pinza de ropa. ¿Nos parece más vintage? ¿Más cool? Tal vez la directora técnica de la Real Filharmonía de Galicia tenga una respuesta. ¿Será una declaración estética? ¿Una postura política? ¿Un homenaje a la colada? ¿O una ida de pinza literal y deliberada?
Lo magnífico de esa situación fue ver cómo,…
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