Una de las mayores satisfacciones que puede tener un espectador, y más aun un crítico, es asistir a una obra que ha sido trabajada con mimo y esmero, porque estoy convencida de que ese cariño con que se ha buscado la perfección impregna inconscientemente la obra.Este buen sabor de boca nos dejó el Ballet Nacional de España a la mayoría de los que nos acercamos al Teatro de la Zarzuela a ver su segundo programa: Fuenteovejuna, una adaptación realizada por J. M. Caballero Bonald y Antonio Gades de la archiconocida obra de Lope de Vega. No es de extrañar que su directora artística, Elvira Andrés, conociendo la calidad de Fuenteovejuna (ya que fue repetidora y ayudante de dirección de Gades en el período de gestación de la obra), haya querido incorporarla al repertorio de la compañía, sobre todo si tenemos en cuenta el proceso de depuración…
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