Peter Sellars (Pittsburg,
USA, 1957), el gran provocador de finales del siglo pasado, se presentó este
año en el Festival Salzburgo como un regisseur
siempre capaz construir un puente entre la escena y los espectadores para
confrontar a estos últimos con perennes conflictos existenciales. Esta vez lo
hizo integrando Erwartung de Schönberg,
las Cinco piezas para orquesta de
Webern y Der Abchied de Mahler en una
hora y cuarenta minutos de intensa robustez dramática.
La propuesta de Sellars,
agrupada bajo el título de One morning
turns into eternity, fue escenificada por George Tsypin con sólo dos
grandes rocas al centro contrastando con unas psicodélicas columnas negras al
costado izquierdo de los intérpretes, tal vez alusivas a un bosque o una
estructura de poder e intimidación. Nada más que esto, en la inmensa tarima de
la…
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