Pocas veces (el año próximo parece que no ocurrirá) se
junta a una de las primeras farsas de Rossini (la primera en ser representada a
los dieciocho añitos, aunque ya había compuesto Demetrio e Polibio) una colección que se publicó contemporáneamente
en Milán, París, Maguncia y Londres, luego de haberse oído en los salones.
Sinceramente, no se ve la necesidad. La farsa es ya, como
se dice en un ensayo del programa de sala ‘el prodigio de un debutante ya
experto’, y por su duración no sería un problema darla sola (es verdad que
entonces no hay intervalo posible). Pero una colección de arias y dúos de
cámara sin ninguna continuidad argumental, instrumentada para la ocasión para
orquesta de cámara por Fabio Maestri, en lo que es claramente un concierto de
canto para presentar a cuatro jóvenes cantantes que han formado parte de la
Academia y…
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