El Festival de Salzburgo de
este año ha sido una ocasión para presentar dos experimentos escénico musicales
de directores de escena que, a diferencia de muchos pretendidamente novedosos, tienen derecho a llamarse co-creadores. A Peter Sellars y su experimento
con obras de Schönberg, Webern, y Mahler bajo el título de One morning turns into an eternity, se añadió un originalísimo
espectáculo de Barrie Kosky (Melbourne, Australia, 1967), en el cual también
las obras interpretadas fueron sacadas de su contexto original para ser
recreadas en uno diferente. Y en ambos casos el éxito fue indiscutible.
Con su habitual ligereza
idiomática Kosky ha definido su Hotel
Metamorphosis como un “pasticcio”, tal vez por las variadísimas facetas
representadas en esta serie de cuarenta y cinco números musicales consistentes
en conciertos de cámara y…
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