Pierre Boulez fue uno de los grandes protagonistas de la vida musical en la época de la Guerra Fría. Surgió como un nuevo Isaías, un profeta intolerante que llamaba al combate contra los males de la armonía funcional -siguiendo la senda de Reneé Leibowitz (1913-1972) y Theodor W. Adorno (1903-1969)- a la cual todos ellos, entre otros muchos autores, consideraban responsable de la degradación musical occidental generada principalmente por la perversión moral y estética inducida por los neoclasicismos de los años de entreguerras.
Como suele suceder con los profetas, Boulez era fundamentalmente un agitador político y fue rápidamente adoptado por el poder, en su caso por la unidad de la CIA responsable de la Guerra Fría Cultural, a lo que el estado francés contribuyó con la creación del IRCAM, un búnker subterráneo en la plaza de Igor…
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