La septuagésimo cuarta edición del Festival Internacional
de Santander acometía su recta final con toda una fiesta sinfónica compuesta
por cuatro contundentes conciertos sinfónicos en el Palacio de Festivales de
Cantabria, el primero de los cuales estuvo protagonizado por una Orquesta
Sinfónica de Tenerife que con un contrastado programa bajo la dirección de
Víctor Pablo Pérez.
La primera parte estuvo dedicada al Concierto para
piano y orquesta nº5 “Emperador” de Beethoven, sin duda, una de las cumbres
del repertorio pianístico cargada de significados históricos y simbólicos. Su
composición en 1809 durante la ocupación napoleónica de Viena refleja el
espíritu de una época convulsa con marcadas confrontaciones entre el heroísmo,
la abnegación, el desencanto o la resignación, pero también la reafirmación individual
frente al poder externo.
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