Barrie Kosky dice que frente a cualquier
ópera él siempre empieza escuchando la música para sincronizar de acuerdo a ella
la acción teatral. En esta primera reposición de su Tosca que acaba de abrir la temporada 2025-26 de la Ópera de Ámsterdam,
la sincronización lleva a una atmósfera de film
noir en un cuadro escénico abstracto que propone un minimalismo contemporáneo
en lugar de la fastidiosa turisteada romana detrás de la cual se refugian todavía
tantos directores de escena.
En este caso y al poder distraerse
con Sant'Andrea della Valle, el Palazzo
Farnese o el Castel St’Angelo, la audiencia no tiene más remedio que entrar en
el tiempo y espacio del espectáculo mismo: es en el aquí y ahora del teatro que irrumpe un exhausto Angelotti en los primeros
acordes de la obra escapa de su prisión subterránea quebrando las tablas de una
escena…
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