El nivel de exigencia cuando uno asiste a un concierto de la Staatskapelle de Dresde es sin duda altísimo. Su historia prácticamente ininterrumpida desde su fundación en 1548 la convierte en la orquesta más antigua del mundo y entre sus directores se cuentan algunos de los más importantes de los últimos doscientos años. Durante la etapa de Christian Thielemann (2012–2024) este prestigio se incrementó incluso, si bien Thielemann no era muy aficionado a llevar a la orquesta de gira. El cambio a Daniele Gatti (Milán, 1961), en agosto de 2024, ha abierto una nueva etapa que -lo digo ya- no me parece totalmente positiva.
Ciertamente ha sido uno de los grandes conciertos del Festival Enescu 2025, y el público que llenaba la sala en mayor número que con alguna de las 'grandes orquestas' que le precedieron, no quedó decepcionado. Pero no se llegó…
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