Cuando se publica una reseña titulándola "Llega la perfección" se mete una en problemas. Porque desde ese concierto de la Tonnhalle de Zúrich dirigida por Paavo Järvi (3 de septiembre) ha habido otras ocasiones en las que si no ha llegado la perfección, se quedó llamando a la puerta. Y este concierto fue uno de ellos.
Creo que la Royal Philharmonic Orchestra es mejor orquesta que la Tonnhalle, aunque veces su sonido -al que tan acostumbrados estamos por sus numerosísimas grabaciones ya no sólo de discos específicos 'de clásica' sino en colaboración con estrellas del pop, bandas sonoras de películas y vídeojuegos, así como los 70 millones de asistentes a sus conciertos online- resulte demasiado estandarizado. Y Vasily Petrenko dio uno de los mejores conciertos que le recuerdo.
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