Los concierto nocturnos de los sábados en el Ateneo Romano acostumbran a ser una especie de guindas en el postre tras el opíparo menú de los fines de semana del Festival Enescu, cuando es frecuente que se junten hasta más de seis conciertos en el mismo día. El empacho está siempre rondando y nos hemos perdido muchos de estos conciertos por simple exceso.
Pero, luchando contra el cansancio nos unimos a la corriente de espectadores que tras oír a la Royal Philharmonic Orchestra con Vasily Petrenko dirigiendo y Bruce Liu como solista de la Rapsodia sobre un tema de Paganini, nos marchamos rápidamente al Ateneo alimentados por la curiosidad de escuchar a Antonini dirigir la Tercera sinfonía de Beethoven a su Giardino Armonico. Y no nos arrepentimos, hubo cosas buenas y otras discutibles, pero fue un concierto muy interesante, de esos que te…
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