El ciclo de Recitales y música de
cámara del Centro Cultural Miguel Delibes ha comenzado mucho antes que el de la
temporada con la orquesta, lo cual ha sido todo un acierto porque, por lo
percibido, el público habitual estaba hambriento de música. De hecho, la
afluencia fue satisfactoria, lo cual tiene lógica por ser Midori una artista
que nunca ha defraudado en sus conciertos en Valladolid.
La genial acústica de la Sala de
Cámara contribuyó a la estupenda presencia de los dos instrumentos, y así pudo
apreciarse muy claramente que el programa ofreció dos obras en las que los
artistas dieron lo mejor de sí mismos. La primera fue la Sonata n.º 1 de
Brahms, en la cual tanto Midori como Aydin optaron por unas texturas densas y
un estilo que combinó la meditación con una elaboración dinámica muy
concienzuda, culminada por explosiones sonoras…
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