Con tantas prisas y que la Radio de Rumanía es la sala de conciertos que queda más lejos del resto y casi siempre llego demasiado tarde, no fue hasta este concierto, casi cuando nos tocaba volver a España, que noté que la sala ha sido renovada desde visitas anteriores y que -al tiempo que conserva la buena acústica y visibilidad- ahora tiene unas butacas francamente cómodas. Inicié así un concierto que es muy típico del Festival Enescu.
Entre grandes intérpretes y orquestas de primera línea, este festival presenta también un buen número de conciertos con una calidad musical muy digna, a menudo superior a la media de las orquestas europeas, y unos programas interesantes que permiten repasar el repertorio orquestal y su evolución a lo largo de los años.
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