No podía Manuel García no ser uno
de los ejes temáticos del primer Festival de Ópera de Sevilla: las razones son
de sobra conocidas y cualquier acto de justicia que se pretenda hacer hacia
esta figura indispensable en la historia de la ópera es más que comprensible.
Por ello, se decidió montar en uno de los escenarios al aire libre más
espectaculares con que cuenta la ciudad -la comodidad de los asientos y la hora
de inicio, un punto tener en cuenta en la futura logística- un título que, a
pesar de no suponer estreno en tiempos modernos, sí que se justifica por las
similitudes con el más asociado a la capital andaluza: El barbero de Sevilla.
Identidades ocultas, impedimentos
al amor entre dos jóvenes e incluso guiños compartidos en el plano musical, es El
califa de Bagdad un festival de lo cómico, muy bien actualizado además a…
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