Buen concierto este primero de la temporada sinfónica de Castilla y León, en el que se escucharon interpretaciones muy dignas de las obras programadas. Así, la orquestación de Arbós de El corpus Christi de Sevilla y Triana sonaron muy potentes, quizá también un poco agresivas, en connivencia con la orquestación, que dejó muy a las claras sus virtudes y también sus limitaciones. Algunas cosas se podrían haber expuesto con un poco más de cuidado y transparencia, y también se podrían haber minimizado algunos efectos no demasiado afortunados de este trabajo. Pero esto va en gustos, y se puede afirmar que se logró transmitir muy bien el carácter de lo que hay.
La interpretación de Les nuits d’eté de Berlioz por parte de Magdalena Kožená fue funcional. Esta mezzo parte de evidentes limitaciones técnicas, porque el registro central está…
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