El Life Victoria (ya no Festival, sino temporada extensa)
ha echado andar este año hace unas semanas. No he hecho críticas porque con ser
conciertos estimables, satisfactorios, amables, sobre todo por las presencia de
un pianista como Malcom Martineau, y con composiciones interesantes o
necesarias (alguien tiene que asumir la difusión de las canciones italianas de
Arrieta, que hizo algo más que su famosa Marina,
aunque también es verdad que no me parece que sean tan importantes como para
merecer una pronta reedición), no me han parecido tan relevantes (creo ser la
excepción, pero siempre es bueno que la haya aunque sirva para confirmar la
regla).
Estuve a punto de no asistir al tercer concierto porque
no soy un admirador de Bostridge, un tenor serio y musical de timbre sumamente
particular (gusta o no) y especialmente indicado para la…
Comentarios