Antecesora de Madama
Butterfly, Iris es la ópera que
Mascagni ambientó en Japón en pleno furor en el arte europeo por el exotismo
oriental. Y no sólo en las artes escénicas, también en las pictóricas o
decorativas. Todos tenemos en mente ese grabado en xilografía de Katsushika
Hokusai, La gran ola de Kanagawa,
datado en la década de los treinta del siglo XIX que fue portada en 1905 de la
primera edición de La mer de Debussy.
Esa fascinación llevó a los compositores a revestir sus
obras de los códigos estilísticos de la cultura oriental reflejada, esto es,
por medio de un lenguaje armónico basado en escalas pentatónicas. Aun así,
Mascagni, que estrenó esta ópera el 22 de noviembre de 1898 en el Teatro
Costanzi de Roma, no compone una partitura trufada de idiomatismo japonés, como
sí hará Puccini seis años más tarde reconvirtiendo en ópera…
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