Uno de los momentos álgidos de la temporada en el Centro Cultural Moguel Delibes ha llegado con La voz humana, de Poulenc, no solo porque ha sido el único ejemplo de ópera en muchos meses en Valladolid, sino por la comodidad que supone acudir a una sala de acústica maravillosa como la de cámara del Centro Cultural Miguel Delibes y simplemente disfrutar gracias a los sobretítulos que los responsables del auditorio han tenido el acierto de incluir.
Los textos, además, se proyectan de una manera discreta en el fondo, sin ninguna estridencia, de forma que no suponen ningún exceso cromático o lumínico en relación a un entorno que invita a la concentración. Ojalá esto se repita en otros conciertos (es fundamental que se resuelva el asunto del lied, una carencia arrastrada desde hace años).
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