No pensaba volver a ver esta producción, que había visto
hace ocho años en el momento de su creación, pero así son las cosas. Estuve a
punto de no venir por un motivo concreto, pero por suerte superé la
desconfianza. El caso es que ahora la producción parece mucho más lograda (si
no fuera por la presencia perfectamente inútil del padre enfermo de Pelléas,
que aquí se restablece no se sabe muy bien por qué o para qué).
Hay algún detalle tal vez también discutible (¿por qué la
frase que dice el pastor -un bajo- ante la pregunta de Yniold tiene que ser
adjudicada al protagonista-aquí un tenor? O Arkel, demasiado viejo y enfermo),
pero lo que vale es la dirección de personajes y una iluminación que ponen el
acento en la indefinición y el misterio de personajes, paisaje, y situaciones.
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