Volver a ver
esta Fille du Régiment pasados ya varios
años desde su estreno absoluto, siendo la producción más vista (dvd
incluido) de la ópera, podía ponernos frente a las arrugas en el espejo. Por
suerte no fue así y la chispa, la gracia burbujeante, el ligero atrevimiento
irónico, la calidad de los nuevos diálogos, el guiño casi permanente (el
retrato de la aristocracia, pero también del ejército y los aldeanos; el gallo
que al final lanza su victorioso grito francés) se manifestaron como entonces
haciendo de una ópera sí importante por sentar un precedente para la opereta
offenbachiana, pero no lo más imprescindible del abundante catálogo de su
autor.
Ciertamente, con el mismo protagonista masculino es
inevitable recordar a su contraparte femenina de entonces en varias
producciones: uno de los mayores triunfos de la gran Dessay en un…
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