El segundo programa de la temporada de Euskadiko Orkestra se anunciaba lleno de alicientes. Tras varias temporadas transitando repertorios de gran aparato sinfónico -Mahler, Bruckner, Shostakovich-, una obra madura de Haydn resulta un ejercicio necesario de afinación, limpieza y control: en su música no hay escondites. Müllner buscó una Sinfonía nº 83 volcada en el color y la hermosura, articulada con claridad, muy placentera. Desde los primeros compases dejó claro que posee una notable calidad y una virtud indispensable en Haydn: la capacidad de escuchar a la orquesta y de hacer que los atriles se escuchen entre sí.
El Concierto para violonchelo de Fazil Say significaba el regreso a Bilbao del Say compositor, ya conocido por la Bilbao Orkestra Sinfonikoa, con la que actuó en 2016 como pianista y creador. Su Concierto fusiona una…
Comentarios