“La ópera
debe representarse como lo que es y no como lo que a uno le gustaría que fuera”. Esto es lo que dice Pier
Luigi Pizzi (Milán, 1930), el nonagenario director de escena que acaba de escenificar
Orlando y Alcina como parte de la tradicional trilogía de otoño del teatro
Alighieri de Ravenna. (La tercera ofrenda conmemorativa de los trescientos
cuarenta años del nacimiento de Haendel fue un Mesías que será oportunamente reseñado por Mundoclásico.com).
De la ópera que
a algunos regisseurs les gustaría que fuera como ellos quieren, estamos saciados
por los experimentos de quienes, como Serebrennikov, Tcherniakov o Herheim, aspiran
más bien a la cocreación que a la innovación, esta última un recurso que ya
sabían proponer tan talentosamente Chereau, Kupfer o Lehnhoff entre muchos otros. Mi principal reparo a las pretensiones…
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