Cuesta creer que un compositor de la talla de Antonín Dvořák haya tenido tantas dificultades económicas al comienzo de su carrera, que no alcanzara relativamente tanta fama en vida, y que solo cinco de sus nueve sinfonías hayan sido conocidas antes de su fallecimiento el 1 de mayo de 1904 en Praga. Un nuevo álbum, que aparece en estos días, de la Melbourne Symphony Orchestra (MSO), bajo la égida de su director principal, Jaime Martín, (sello MSO), trata de salvar esta deuda con el gran maestro checo, reuniendo sus Sinfonías números 2 y 8 en dos discos compactos (grabaciones en directo en el auditorio Hamer Hall del Arts Centre de Melbourne, Australia).
La historia de la creación, publicación, divulgación e interpretación de sus sinfonías merece incluso un capítulo aparte. La primera de las sinfonías de Dvořák que se publicó fue la número…
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