Celebrando
los 145 años de relaciones diplomáticas entre Francia y Rumanía (y
es cierto que históricamente las relaciones entre los dos países
han sido muy ricas), alguien ha tenido la buena idea de mezclar a
músicos de la Orquesta de Jóvenes de Rumanía con músicos de la
Orquesta Nacional de Francia, todos bajo la dirección del más
francés de los rumanos, Cristian Mãcelaru.
El
programa iba todo de pequeñas obras o bien de fragmentos de obras
más extensas, vamos pijaditas, de ésas que siempre resultan
agradables de escuchar. Es cierto que a veces uno se quedaba con
ganas de más, y supieron a poco los fragmentos de Ravel, Bizet, o
sobre todo las sólo tres danzas de la Suite de Ballet del Cid
de Massenet. Inconvenientes de este tipo de conciertos.
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